Sí, el sonido me parece interesante, distintas circunstancias de flujos de agua puede ser un recurso. Ir más allá del «simple» sonido del agua, del grifo corriendo, quiero decir valorar la inclusión de sonidos de mares, ríos, arroyos, lluvias y lloviznas, creo que estos elementos engarzan con la idea del recuerdo y el pensamiento. Aunque, por otro lado, tu tono parece que sugiere un espacio de ternura respecto a los amigos y no tanto a una violencia emocional causada por cualquier motivo. En este sentido, luces de tormenta que interrumpan la narración y en un ambiente oscuro que aporte dramatismo. Quizás puedas jugar con esos cambios de luz/día y noche/oscuridad para aportar evolución. Un arco iris puede ser un intermedio.
Lo demás lo dejo en tus manos. Ya me cuentas cualquier cosa. Y gracias por la propuesta.
Tu propuesta es muy poética y está muy bien estructurada, Elena.
Podrías explorar el simbolismo del agua: su relación con la purificación, el flujo del tiempo y la idea de «memorias líquidas» como recuerdos que no se pueden capturar ni fijar. Incorporar textos o fragmentos narrativos sobre estos conceptos fortalecería el marco conceptual.
Aunque la ducha es un lugar privado, es también un espacio compartido en la experiencia humana. Este aspecto podría ampliarse para sugerir que los recuerdos proyectados no solo pertenecen al artista, sino que también resuenan con los recuerdos íntimos del espectador. Esto transformaría la obra en una experiencia colectiva de introspección.
El montaje podría incluir efectos visuales que simulen la distorsión del agua, como reflejos ondulados o imágenes fragmentadas que se deshacen lentamente, evocando la fragilidad y lo incompleto de la memoria. El baño en sí podría intervenirse para reforzar la atmósfera inmersiva: colocar gotas de agua en un plástico transparente o vidrio entre el proyector y la ducha para añadir un efecto de refracción y distorsión, o usar vapor de agua real (si las condiciones lo permiten) para hacer que la proyección interactúe con el entorno físico.
Respecto a la iluminación, podrías explorar una solución intermedia: utilizar luces suaves o modulables que puedan cambiar de intensidad durante la proyección, ayudando a la transición entre lo cotidiano y lo introspectivo. Esto podría guiar al espectador a través de diferentes estados emocionales.
Más allá de Bill Viola y su Reflecting Pool, pienso también en Mona Hatoum, en piezas como Corps Étranger, utiliza espacios íntimos y multisensoriales para hablar de lo personal y lo universal, y en la sensibilidad de Andrei Tarkovsky hacia los elementos naturales, especialmente el agua, como símbolos emocionales.
Deseando ver el resultado final. ¡Felicidades y un abrazo!
Me parece superinteresante lo que propones, una conexión sencilla, pero que, para mi gusto, funciona a la perfección, el baño como espacio privado en el que la intimidad permite dejar fluir los sentimientos más íntimos, como pueden ser nuestras relaciones y lo que nos aportan.
En cuanto a la iluminación, yo te sugeriría que no distorsiones mucho este aspecto. Quiero decir, si necesitas que la iluminación no sea muy intensa para mejorar la proyección, te recomendaría poner algún punto de luz auxiliar, alguna lámpara de mesa con iluminación cálida que aporte mayor sensación de intimidad.
Con muchas ganas de ver cómo lo has solucionado, te saludo y te animo,
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Este es un espacio de trabajo personal de un/a estudiante de la Universitat Oberta de Catalunya. Cualquier contenido publicado en este espacio es responsabilidad de su autor/a.
Hola, Elena:
Sí, el sonido me parece interesante, distintas circunstancias de flujos de agua puede ser un recurso. Ir más allá del «simple» sonido del agua, del grifo corriendo, quiero decir valorar la inclusión de sonidos de mares, ríos, arroyos, lluvias y lloviznas, creo que estos elementos engarzan con la idea del recuerdo y el pensamiento. Aunque, por otro lado, tu tono parece que sugiere un espacio de ternura respecto a los amigos y no tanto a una violencia emocional causada por cualquier motivo. En este sentido, luces de tormenta que interrumpan la narración y en un ambiente oscuro que aporte dramatismo. Quizás puedas jugar con esos cambios de luz/día y noche/oscuridad para aportar evolución. Un arco iris puede ser un intermedio.
Lo demás lo dejo en tus manos. Ya me cuentas cualquier cosa. Y gracias por la propuesta.
Un saludo
Gabriel
Tu propuesta es muy poética y está muy bien estructurada, Elena.
Podrías explorar el simbolismo del agua: su relación con la purificación, el flujo del tiempo y la idea de «memorias líquidas» como recuerdos que no se pueden capturar ni fijar. Incorporar textos o fragmentos narrativos sobre estos conceptos fortalecería el marco conceptual.
Aunque la ducha es un lugar privado, es también un espacio compartido en la experiencia humana. Este aspecto podría ampliarse para sugerir que los recuerdos proyectados no solo pertenecen al artista, sino que también resuenan con los recuerdos íntimos del espectador. Esto transformaría la obra en una experiencia colectiva de introspección.
El montaje podría incluir efectos visuales que simulen la distorsión del agua, como reflejos ondulados o imágenes fragmentadas que se deshacen lentamente, evocando la fragilidad y lo incompleto de la memoria. El baño en sí podría intervenirse para reforzar la atmósfera inmersiva: colocar gotas de agua en un plástico transparente o vidrio entre el proyector y la ducha para añadir un efecto de refracción y distorsión, o usar vapor de agua real (si las condiciones lo permiten) para hacer que la proyección interactúe con el entorno físico.
Respecto a la iluminación, podrías explorar una solución intermedia: utilizar luces suaves o modulables que puedan cambiar de intensidad durante la proyección, ayudando a la transición entre lo cotidiano y lo introspectivo. Esto podría guiar al espectador a través de diferentes estados emocionales.
Más allá de Bill Viola y su Reflecting Pool, pienso también en Mona Hatoum, en piezas como Corps Étranger, utiliza espacios íntimos y multisensoriales para hablar de lo personal y lo universal, y en la sensibilidad de Andrei Tarkovsky hacia los elementos naturales, especialmente el agua, como símbolos emocionales.
Deseando ver el resultado final. ¡Felicidades y un abrazo!
¡Hola, Elena!
Me parece superinteresante lo que propones, una conexión sencilla, pero que, para mi gusto, funciona a la perfección, el baño como espacio privado en el que la intimidad permite dejar fluir los sentimientos más íntimos, como pueden ser nuestras relaciones y lo que nos aportan.
En cuanto a la iluminación, yo te sugeriría que no distorsiones mucho este aspecto. Quiero decir, si necesitas que la iluminación no sea muy intensa para mejorar la proyección, te recomendaría poner algún punto de luz auxiliar, alguna lámpara de mesa con iluminación cálida que aporte mayor sensación de intimidad.
Con muchas ganas de ver cómo lo has solucionado, te saludo y te animo,
Ane